never stop exploring

May 07, 2014


Not so far away from home, there is a place that recently has become my favorite one on these coasts. I arrived there on a Friday afternoon, while I was on one of our walking tours through Jávea, and after leaving Cabo de la Nao behind. A random pathway led us to a small water-surrounded paradise where I spend the late evening contemplating the landscape, lost in my thoughts. It was such an unexpected finding, I could never imagine that my own city could surprise me in that way at the age of twenty-eight. On that balcony over the sea, so far unknown, I remembered the stimulating feeling of discovering new places, and I asked myself how much time in life do we spend walking the same routes again and again. I got so excited and grateful at the idea of being able to decide my own course. And there, surrounded by islands, cliffs and the gentle fragrance of rosemary, I promised myself to never stop exploring and expanding my horizons.

No muy lejos de casa existe un lugar que recientemente se ha convertido en uno de mis favoritos de estas costas. Llegué a él un viernes, en una de nuestras excursiones, tras pasar el Cabo de la Nao. Un sendero escogido al azar hizo de guía hasta un pequeño paraíso rodeado de Mediterráneo que me mantuvo absorta hasta que se puso el sol, ya no sólo por el espectáculo visual a mi alrededor, sino por la sensación que desencadenó en mí aquel inesperado descubrimiento. Jamás hubiese dicho que esta ciudad iba a sorprenderme así. Sobre aquel balcón al mar pensé en cuánto tiempo de nuestra vida empleamos en recorrer una y otra vez los mismos caminos, y en lo estimulante de desviarse de ellos y crear otros nuevos. Me emocioné, agradecida, ante la idea de poder escoger día a día el rumbo de mis pasos. Y rodeada de impresionantes acantilados, islas y un suave aroma a romero me prometí no dejar nunca de explorar y ampliar horizontes.

Publications for Pleasure #3: Minor

April 22, 2014

A few months ago I posted here about the gratifying feeling of collaborating in an issue of Publications for Pleasure. It is no secret that I’ve always had a special predilection for this kind of projects ― this ones that come out ahead with not much more than time, dedication and love ―. That’s why I can’t help talking about Minor now. Minor is the third issue by this self-publishing label, which Bea Bascuñán, Albert Jornet and Mònica Figueras evidently founded to support real and genuine stories.

Hace ya unos meses hablé aquí de lo satisfactorio de haber colaborado con Publications for Pleasure, y es que no es ningún secreto que siento una gran predilección por los proyectos que salen adelante con poco más que tiempo, dedicación y amor por el trabajo. Es por esto que ahora no puedo dejar pasar Minor, tercera publicación a cargo de este sello editorial con la que Bea Bascuñán, Albert Jornet y Mònica Figueras se reafirman en la intención de apostar por lo auténtico y lo verdadero.


Minor is a compilation of “moments with no beginning or end that are open to any interpretation” captured by Diego Etxeberria with his private collection of disposable cameras, and collected, chosen and classified by this three guys in such a way as, after more than fifty images, to have the sensation of have being a secret observer in an amount of different stories. Slices of life, a series of related stories about everyday things, completes this publication full of pages created to let us allow our imagination to run free with disparate adventures: the falling of the last milk tooth or a moving trip around Vietnam. In essence, Minor is an awesome staging of this kind of anecdotes that are ordinary but wonderful, of this kind of anecdotes that I will never get tired of hearing to. You can check it ordering your own copy just here.

Minor es una serie de “momentos sin principios ni final, abiertos a cualquier interpretación” captados por Diego Etxeberria con sus cámaras desechables y audazmente recopilados, seleccionados y clasificados por estos chicos de manera que, a lo largo de más de medio centenar de imágenes, uno tiene la sensación de haber sido un observador secreto de montones de historias diferentes. Una serie de relatos sobre lo cotidiano ponen la guinda a cincuenta y dos páginas de imaginación sin límites con sucesos tan dispares como la pérdida del último diente de leche o un conmovedor viaje por Vietnam. En definitiva, Minor es una genial puesta en escena de ese tipo de crónicas comunes pero maravillosas que nunca me cansaré de escuchar. Os animo a que las descubráis pidiendo vuestro propio ejemplar aquí.

Projection Project, part three

April 08, 2014

(...) He was living in a rental apartment in Los Ángeles, next to Colombia Street; a huge and old apartment with textured and colored walls. I parked the car in front of the entrance to the building, as usual, and I went up some stairs in the dark feeling that smell of food that I never could identify. The door shut on its own while I let my eyes wander from a pile of bags with trash to the kitchen window, a kitchen that was too empty without that low singing and those Andalucía-style stews.

"He said me see you soon
with a soft Andalusian accent (...)."

I spent the next two hours peeling stickers off a wardrobe with the help of a spatula while he was packing some bags and boxes with clothing. Wiping the sweat from my forehead I said goodbye to that place, to the long afternoons of teamwork and to that cold tiles on which we drew portraits using some Indian ink and some thick brushes. He said me see you soon with a soft Andalusian accent ― much less Andalusian than some months before ―. The last time I was there it was June and an endless and wonderful summer was about to start (...)

(...) Tenía un piso alquilado en Los Ángeles, cerca de la Calle Colombia; un piso amplio y viejo con paredes de colores y gotelé. Aparqué frente a la entrada, como de costumbre, y subí unas escaleras oscuras desde las que siempre se percibía un olor a comida difícil de identificar. La puerta de la casa se cerró por sí sola mientras yo paseaba la mirada desde un montón de bolsas de basura hasta la ventana de la cocina, más vacía de lo normal ahora que terminaban los días de canturreo y puchero.

"Me dijo hasta pronto con un acento
menos andaluz que meses atrás (...)."

Pasé dos horas despegando pegatinas de un armario con espátula mientras él preparaba varias maletas y cajas con ropa. Con la frente llena de sudor despedí para mis adentros a aquel lugar, a las largas tardes de trabajo en equipo y a las baldosas frías sobre las que dibujábamos retratos al más puro estilo Mariné con tinta china y pincel grueso. Él me dijo hasta pronto con un acento bastante menos andaluz que varios meses atrás. La última vez que estuve allí era junio y estaba por comenzar un verano del que nunca jamás he vuelto (...)



Model: Patricio Lázaro. More about Projection Project here.
Modelo: Patricio Lázaro. Más sobre Projection Project aquí.

Oslo, part five: reality is always better

March 19, 2014

Back in the hotel, feeling the warmth of the bathroom tiles under my feet ― tired and wet for so many hours ― I realized how lucky we were those days indeed. Oslo allowed us to see two completely different sides of the northern winter, they both equally fascinating to us: on one hand, we enjoyed those short sunny days exploring Karl Johans Gate, Vigeland’s Park or that city central garden surrounding the Royal Palace; on the other hand, we spent the coldest days of our lives walking under the snow storm, with our hair frozen and our shoulders covered in ice, trying to recognize under a thick layer of snow all that places that photographies in travel guides tend to show clean and covered with flowers.

De vuelta en el hotel, al sentir la calidez de las baldosas del baño en los pies cansados y húmedos durante tantas horas, caí en la cuenta de la enorme suerte que habíamos tenido en realidad. Oslo nos había dejado ver dos caras completamente diferentes e igualmente fascinantes del invierno en el norte: por un lado, habíamos disfrutado de esos días cortos de sol paseando por Karl Johans Gate, el parque Vigeland o el Palacio Real; por otro, habíamos sentido el frío más extremo de nuestras vidas en aquellas caminatas bajo la tormenta, con los hombros y el pelo cubiertos de hielo e intentando reconocer bajo una capa pálida todos esos lugares que las fotografías muestran impecables y llenos de flores.



Before leaving to Norway I spent some days absurdly obsessed with Norwegian weather and climate, and thinking about that make me feel a little ashamed now. I checked the weather forecasting every hour, I could think only about woolen clothing and a city buried under the snow. And I clearly remember that mood of resignation when I arrived at the airport and I could not see that white, frozen landscape that I was greatly wishing to discover. But then I started walking through all those new places and I felt that show of new smells again, and I remembered why I love to travel and I realized that yes, I had already learned that important lesson once: reality is always better than dreams. And I continued walking through and then it started to snow, heavily and beautifully.
Ahora me avergüenza un poco pensar en ello, pero lo cierto es que antes de partir hacia Noruega pasé días absurdamente obsesionada con la meteorología de la capital. Consultaba la previsión del tiempo a cada hora y no hacía otra cosa más que soñar con prendas de lana y una ciudad enterrada bajo la nieve. Y recuerdo claramente esa sensación de resignación al bajar del avión y no encontrarme con el paisaje blanco y gélido que había deseado con todas mis fuerzas. Pero entonces empecé a caminar, y sentí por fin el olor de otro país nuevo, y recordé por qué amo viajar y que en algún maravilloso momento de mi vida ya aprendí que, al final, la realidad siempre es mejor. Y seguí caminando y entonces nevó, nevó como nunca.

Oslo, part four: a sunny walk around a castle

March 17, 2014


We spent our first day there walking along the coast from east to west, from the impressive Operahuset to Aker Brygge. We walked calmly while I was busy taking photos of our reflection in the glass of the windows. At the half-way point, we found Akershus festning and we decided to go in and explore a beautiful sea-faced medieval castle and its surroundings. Just there we discovered a frozen pond with hundreds of fallen leaves under the ice. We found it fascinating and we spent a lot of time watching it, so when we left and continued along the way to the quay in front of the city hall, the sun was already hiding in the horizon. Those first days in Oslo passed with a little but continuous sunshine, and it seemed that the sun was always setting. With the first sunset, I realized I had never saw the winter sun ― I mean the true winter of northern climates ― until that moment. You know, that sun that Scandinavian people wait for to come with a lot of patience, that sun that bring smiles and relax and happiness to everybody when it rises. Enjoying this pale and warm sun in the middle of December was quite an event, but then we were not still aware of that.

Dedicamos el primer día a bordear la costa de este a oeste, desde Ópera hasta Aker Brygge. Paseábamos sin prisa mientras yo me entretenía haciendo peculiares retratos a través de las ventanas del camino. A mitad de recorrido nos encontramos con la fortaleza de Akershus y decidimos explorar los alrededores de un bonito castillo medieval con vistas al mar. Allí encontramos un estanque que se había congelado con cientos de hojas secas en su interior y estuvimos observándolo fascinados tanto rato que, cuando nos dirigimos hacia el embarcadero frente al ayuntamiento, el sol ya empezaba a esconderse. Aquellos primeros días pasaron con pocas, pero ininterrumpidas horas de luz solar en las que parecía que siempre estaba atardeciendo. Con el primer ocaso caí en la cuenta de que jamás hasta entonces había conocido el sol de un verdadero invierno, ese que los escandinavos han aprendido a esperar pacientemente y que, cuando se deja ver, provoca verdaderos revuelos y cambios de ánimo. Aún no podíamos saberlo, pero disfrutar de esas escasas horas de luz reconfortante en pleno diciembre estaba siendo todo un acontecimiento.