Oslo, part five: reality is always better

March 19, 2014

Back in the hotel, feeling the warmth of the bathroom tiles under my feet ― tired and wet for so many hours ― I realized how lucky we were those days indeed. Oslo allowed us to see two completely different sides of the northern winter, they both equally fascinating to us: on one hand, we enjoyed those short sunny days exploring Karl Johans Gate, Vigeland’s Park or that city central garden surrounding the Royal Palace; on the other hand, we spent the coldest days of our lives walking under the snow storm, with our hair frozen and our shoulders covered in ice, trying to recognize under a thick layer of snow all that places that photographies in travel guides tend to show clean and covered with flowers.

De vuelta en el hotel, al sentir la calidez de las baldosas del baño en los pies cansados y húmedos durante tantas horas, caí en la cuenta de la enorme suerte que habíamos tenido en realidad. Oslo nos había dejado ver dos caras completamente diferentes e igualmente fascinantes del invierno en el norte: por un lado, habíamos disfrutado de esos días cortos de sol paseando por Karl Johans Gate, el parque Vigeland o el Palacio Real; por otro, habíamos sentido el frío más extremo de nuestras vidas en aquellas caminatas bajo la tormenta, con los hombros y el pelo cubiertos de hielo e intentando reconocer bajo una capa pálida todos esos lugares que las fotografías muestran impecables y llenos de flores.



Before leaving to Norway I spent some days absurdly obsessed with Norwegian weather and climate, and thinking about that make me feel a little ashamed now. I checked the weather forecasting every hour, I could think only about woolen clothing and a city buried under the snow. And I clearly remember that mood of resignation when I arrived at the airport and I could not see that white, frozen landscape that I was greatly wishing to discover. But then I started walking through all those new places and I felt that show of new smells again, and I remembered why I love to travel and I realized that yes, I had already learned that important lesson once: reality is always better than dreams. And I continued walking through and then it started to snow, heavily and beautifully.
Ahora me avergüenza un poco pensar en ello, pero lo cierto es que antes de partir hacia Noruega pasé días absurdamente obsesionada con la meteorología de la capital. Consultaba la previsión del tiempo a cada hora y no hacía otra cosa más que soñar con prendas de lana y una ciudad enterrada bajo la nieve. Y recuerdo claramente esa sensación de resignación al bajar del avión y no encontrarme con el paisaje blanco y gélido que había deseado con todas mis fuerzas. Pero entonces empecé a caminar, y sentí por fin el olor de otro país nuevo, y recordé por qué amo viajar y que en algún maravilloso momento de mi vida ya aprendí que, al final, la realidad siempre es mejor. Y seguí caminando y entonces nevó, nevó como nunca.

8 comments:

  1. No hay nada como el olor de un país nuevo al bajar del avión :)

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    1. Estoy contigo, Lorena. Parece muy trivial, pero esa sensación nada más llegar a un país nuevo es una de mis favoritas. Todo lo nuevo nos despierta de golpe, nos saca de esa falsa serenidad causada por la rutina. Por eso visitar nuevos lugares, viajar, es para mí una forma maravillosa de sentirse vivo.

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  2. "y sentí por fin el olor de otro país nuevo" <3 Es que es así. Jo, qué ganas de viajar. Quién pudiera hacer eso y nada más :__

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    1. ¡Ojalá! Aunque estoy convencida de que tiene que haber contrastes para que uno pueda valorarlo todo en esta vida. ¿O quién no se ha sentido increíblemente tranquilo y en paz al saberse en casa después del viaje?

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  3. Hace demasiado que no viajo y lo echo tantísimo de menos; lo has descrito tan bien... Preciosa foto por cierto!

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    1. Muchas gracias por tus palabras, y que puedas viajar muy pronto y lo disfrutes mucho.

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  4. Preciosa la mezcla de colores de la foto entre el azul gélido y el ocre de la luz del sol sobre los árboles. Me ha encantado lo que has escrito al final sobre la sensación de llegar a un país nuevo. Yo siento lo mismo.

    Saludos.

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    1. Hola Mara, bienvenida y encantada de conocerte, he echado un vistazo a tu blog y me ha parecido muy interesante. ¡Gracias por tu visita y por animarte a comentar!

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